Copyrights, patentes...
Los copyrights y las patentes, en contra de lo que algunos quieran pensar, no son una concesión que los creadores hagan a la sociedad. Al revés, son un derecho que la sociedad otorga a los creadores.
La humanidad, el conjunto de conocimientos, artes, ciencias, filosofías... avanza por el mero hecho de que la información sobrevive a sus creadores, se extiende, se adapta y se convierte en parte del conjunto de la sociedad.
Aunque a veces resulta difícil o imposible ponerle precio a una idea, no nos queda otro remedio, porque sin un precio no podemos compararla. Necesitamos una medida. La sociedad decide, en cierta manera, por el camino del libre mercado, cuánto vale una idea distribuida bajo copyright.
Es una forma de ver las cosas (la económica), como otra cualquiera.
Como el valor de una creación la ha de determinar la sociedad, una de las formas de establecer con justicia las condiciones bajo las cuales la obra se convierte en dominio público es simplemente hacer que el derecho de copia caduque. Nada más fácil. N años, y tu obra se convierte en dominio público, tuviste N años para exprimirla. Tiene sentido, lo normal es que tras N años el público se haya cansado más o menos de tu obra y esté apreciando cosas nuevas (tuyas o de otros).
Lo que no hay que olvidar es que los copyrights y las patentes existen porque la sociedad los permite! La lógica es que si no existieran, si la sociedad no protegiera a los creadores, si la sociedad no les permitiera beneficiarse en vida de sus creaciones, los creadores no tendrían motivación para publicar sus trabajos. En el extremo, el desarrollo de ideas quedaría limitado a aquello que pudieran utilizar ellos mismos.
Eso no quiere decir que no existan altruistas que crearan para todos independientemente del beneficio personal, pero lo que está claro que serían una minoría.
Así que la sociedad protege tus creaciones (te permite venderlas en exclusiva, por ejemplo, o que te tengan que pagar para utilizar tus ideas). De este modo, los individuos se pueden beneficiar de su trabajo en vida, existe una buena, buenísima razón para publicar nuestros trabajos. Son nuestros, la sociedad nos debe si los quiere utilizar... al menos durante cierto tiempo, de manera que mi esfuerzo me permita vivir!
Pero aquí la pregunta... hasta dónde debemos proteger ciertas creaciones? Las compañías discográficas buscan extender los copyrights hasta 95 años. Hoy en día están en 50 años. Se supone que han de coincidir con la vida del artista, aunque empezaron siendo muchos menos años (distintos países, distinto número, pero cerca de unos 20 años). Obviamente la gente vive más que hace 3 siglos. Pero no vivimos 75 años más. Qué está pasando? Por qué se pide que se extienda tanto?
Pues porque como siempre la codicia puede. Los únicos interesados en que un copyright se extienda 45 años más de lo que hoy en día está estipulado es porque han recibido millones en royalties por el uso de sus creaciones. Por qué digo esto? Porque si hubieran recibido cuatro duros:
95 años de copyrights quiere decir 95 años sin innovación.
Recordar siempre que somos nosotros los que decidimos el valor de las obras dándoles un tiempo de vida antes de que se conviertan en dominio público, y no al revés!
La humanidad, el conjunto de conocimientos, artes, ciencias, filosofías... avanza por el mero hecho de que la información sobrevive a sus creadores, se extiende, se adapta y se convierte en parte del conjunto de la sociedad.
Aunque a veces resulta difícil o imposible ponerle precio a una idea, no nos queda otro remedio, porque sin un precio no podemos compararla. Necesitamos una medida. La sociedad decide, en cierta manera, por el camino del libre mercado, cuánto vale una idea distribuida bajo copyright.
Es una forma de ver las cosas (la económica), como otra cualquiera.
Como el valor de una creación la ha de determinar la sociedad, una de las formas de establecer con justicia las condiciones bajo las cuales la obra se convierte en dominio público es simplemente hacer que el derecho de copia caduque. Nada más fácil. N años, y tu obra se convierte en dominio público, tuviste N años para exprimirla. Tiene sentido, lo normal es que tras N años el público se haya cansado más o menos de tu obra y esté apreciando cosas nuevas (tuyas o de otros).
Lo que no hay que olvidar es que los copyrights y las patentes existen porque la sociedad los permite! La lógica es que si no existieran, si la sociedad no protegiera a los creadores, si la sociedad no les permitiera beneficiarse en vida de sus creaciones, los creadores no tendrían motivación para publicar sus trabajos. En el extremo, el desarrollo de ideas quedaría limitado a aquello que pudieran utilizar ellos mismos.
Eso no quiere decir que no existan altruistas que crearan para todos independientemente del beneficio personal, pero lo que está claro que serían una minoría.
Así que la sociedad protege tus creaciones (te permite venderlas en exclusiva, por ejemplo, o que te tengan que pagar para utilizar tus ideas). De este modo, los individuos se pueden beneficiar de su trabajo en vida, existe una buena, buenísima razón para publicar nuestros trabajos. Son nuestros, la sociedad nos debe si los quiere utilizar... al menos durante cierto tiempo, de manera que mi esfuerzo me permita vivir!
Pero aquí la pregunta... hasta dónde debemos proteger ciertas creaciones? Las compañías discográficas buscan extender los copyrights hasta 95 años. Hoy en día están en 50 años. Se supone que han de coincidir con la vida del artista, aunque empezaron siendo muchos menos años (distintos países, distinto número, pero cerca de unos 20 años). Obviamente la gente vive más que hace 3 siglos. Pero no vivimos 75 años más. Qué está pasando? Por qué se pide que se extienda tanto?
Pues porque como siempre la codicia puede. Los únicos interesados en que un copyright se extienda 45 años más de lo que hoy en día está estipulado es porque han recibido millones en royalties por el uso de sus creaciones. Por qué digo esto? Porque si hubieran recibido cuatro duros:
- No tendrían pasta para defender el cambio de la ley (la ley se cambia con dinero).
- Si la tuvieran pero sus creaciones no dieran mucho dinero, no sería una inversión rentable.
95 años de copyrights quiere decir 95 años sin innovación.
Recordar siempre que somos nosotros los que decidimos el valor de las obras dándoles un tiempo de vida antes de que se conviertan en dominio público, y no al revés!
